BONDOMO
Es alarmante como se manifiesta la violencia en las universidades venezolanas, dejando mucho que de cir de estas, especialmente ante la evidencia de que hay una ausencia de autoridades capaces de evitarlas si realmente saben gerenciar su autoridad.
Cuesta adminitir como en las universidades, cada día la violencia, ya no se detiene en quemar vehículos, tomar las calles, sino llegar hasta el extremo de quitar la vida como acaba de suceder en la de Carabobo, en donde se mató a dos estudiantes por las bandas de encapuchados que ahí convicen y que crean una atmósfera turbulenta, con constantes amenazas, quemas de automoviles, buses, secuestros de transportes, tiros, paros, algunas se dicen son amparadas por las autoridades, otras organizadas por intereses de originar conflictos.
Lo cierto que ello ha originado en la universidad una panorma que deja mucho que decir y no se percibe que la comunidad universitaria enfrente la situación, solicitandole a las autoridades más seriedad ante tales hechos.
Tómese en cuenta el caso de la universidad del Zulia en
donde su Consejo de la Facultad de Ciencias acordó pronunciarse contra la violencia delictiva, y convocar a una asamblea de facultad en la cual se decidirían las acciones a tomar para detener los actos delictivos en la facultad. Se dice asisitieron un buen número de miembros de la comunidad universitaria y la voluntad mayoritariadeterminó tomar medidas extremas, ante una situación que obviamente es extrema.
El Profesor Roberto López Sánchez señaló, Mi situación actual es la siguiente: nadie me garantiza mi seguridad personal dentro de las instalaciones universitarias. La propia seguridad interna de LUZ es corresponsable de las agresiones que miembros del personal docente de la institución sufrieron a manos de la banda de delincuentes que actúa dentro de la facultad de ciencias. El teniente Marcos Perozo (Jefe del Departamento de Protección y Seguridad de LUZ) y el señor José Ortiz (supervisor de seguridad), es decir, los jefes de la seguridad en la universidad, fueron los que se retiraron y nos dejaron a merced de la banda de delincuentes, haciendo caso omiso de las advertencias que yo personalmente le realicé al señor Perozo cuando éste ya estaba montado en su camioneta. Ellos se retiraron estando plenamente conscientes de lo que iba a pasar. Lo más grave, ellos estaban plenamente conscientes que esa banda de malandros tiene armas de fuego, que momentos antes las habían utilizado, y que obviamente podían volver a utilizarlas, en este caso, contra mi persona y contra quienes estaban conmigo en las oficinas de la División de Formación General y de EUS (módulo 4 de la FEC). Solicitar la inmediata destitución de esos señores es poco.
Dado lo anterior, y puesto que ya los delincuentes saben que la camioneta destruida no fue la mía, que se equivocaron y destruyeron la del profesor Orlando Chirinos (al cual creo que ya le ofrecieron “disculpas” !!!!!!), y que estarán esperando que yo me presente en la universidad para, en el mejor de los casos, proceder a destruir mi vehículo, he decidido no presentarme más a trabajar en la Universidad del Zulia, hasta que alguna autoridad competente (si es que existe alguna autoridad competente en este país) me garantice mi seguridad personal, la de mis familiares, la de los empleados y asistentes de investigación a mi cargo, la de mi vehículo y demás bienes personales, y de los equipos que están en la oficina de la División de la cual soy director.
Es bueno recordar que este es un problema que tiene más de 10 años, y que han ocurrido antes hechos aún más graves que el actual, y que no ha pasado más nada porque los universitarios se han doblegado ante las amenazas de los delincuentes.
Menciono el caso del director de relaciones públicas en la gestión de Lombardi. En 1996 fue agredido en su propia oficina del rectorado, por haber denunciado a uno de estos grupos en un artículo en el periódico de LUZ. El profesor, según información extraoficial que manejo, retiró las demandas contra los delincuentes cuando estos amenazaron con atentar contra su familia.
En el caso de la Universidad de Carabobo ante la muerte de los dos estudiantes recientemente no puede quedarse en simple declaraciones de la rectora de la Universidad de Carabobo, María Luisa Maldonado, en donde simplemente lamenta el fallecimiento de dos estudiantes de un grupo llamado Nueve en la madrugada del pasado martes. Informó que están a la espera de los resultados de la investigación que adelanta el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas, Cicpc.
Es preocupante que la misma rectora Maldonado sabe de los gruipos, encapuchados que ahí operan y lo manifiesta al denunciar que grupos violentos hacen vida dentro de la universidad, grupos que han tratado de endosar la muerte de los estudiantes a la institución. Señaló que en su afán de generar caos y violencia ayer miércoles quemaron unas instalaciones de la universidad y tomaron un camión de la Coca Cola.
"Están tratando de ver qué logran con este problema, es la violencia sobre la violencia, ayer quemaron una dirección, estrellaron el camión de la Coca Cola contra la Dirección de Protección y Seguridad de la Universidad de Carabobo. Son los mismos violentos de siempre, tratando de pescar en río revuelto y de endosar la responsabilidad de la muerte de los estudiantes sobre mi persona y la directiva".
Maldonado dejó claro que la universidad está interesada en que se clarifique lo qué ocurrió con la muerte de los dos estudiantes del movimiento Nueve de esta casa de estudios
Destacó que el grupo de los violentos no llegan a 100 y los estudiantes de la Universidad de Carabobo supera los 43 mil estudiantes. Pese a la situación las clases no han sido suspendidas en el plantel. La rectora denunció amenazas en su contra y contra a sus hijos. Señaló que su obligación y responsabilidad está salvada en tanto tratan de velar por el cumplimiento de las normas como por ejemplo la prohibición del paso al recinto universitario luego de las 11 de la noche. Reconoció que los grupos violentos de los que habló han logrado entrar a la universidad tras forzar la vigilancia del lugar y por ello "han ocurrido" muchas cosas entre ellas el fallecimiento de los dos jóvenes estudiantes. Desde luego, este reconocimiento que hace de los grupos que operan en la universidad, lamentablemente ella y las autoridades son culpables por ausencia de disciplina, orden, vigilancia que realmente haga que a la universidad se respete. Hace falta más disiplina e integración de la comunidad universitaria a fin de garantizar orden. La Rectora Maldonado debe prestarle más atención al sentir de su comunidad, por ejemplo la que acaba de elevar y presentar el presidente de la Asociación de Profesores Universitarios de la Universidad de Carabobo, profesor Jesús Villarreal, que calificó de deplorables los hechos de violencia que se suscitaron recientemente en esa casa de estudios, toda vez que rayan en “prácticas delincuenciales y criminales”, que están muy lejos del diálogo constructivo que debe imperar en estos recintos. Sobre ese particular refirió que “cualquier situación que se vaya a dirimir, debe ser por la vía eminentemente electoral, sin ningún tipo de acto de violencia porque lo condenamos, sobre todo en un momento donde la autonomía universitaria está en una situación bien complicada, ante el proceso intervencionista del que está siendo objeto”. Villarreal sostuvo que paralelamente a lo ocurrido en la Face, se vienen produciendo una serie de “injerencias extrañas, foráneas”, en las universidades, e hizo referencia a casos como el de la ULA y el núcleo de la UDO en Anzoátegui. “Hay una presencia permanente de grupos de desadaptados, que han protagonizado diversos conatos de violencia como los que se han registrado en el Arco de Bárbula, la situación que se presentó con el alcalde de Chacao, Leopoldo López, entre otras situaciones que se vienen dando, y que generan una situación de tremenda inestabilidad”. Nosotros -agregó- estamos exhortando a una reunión del Consejo Universitario con las autoridades decanales, en aras de que se propicie un plan coherente para enfrentar este tipo de hechos, que se investigue hasta las últimas consecuencias, porque de lo contrario ese estado de zozobra, de anarquía, de violencia, va a generar un ausentismo en las actividades diarias y en cualquier evento futuro que se tenga que hacer, llámese consulta profesoral, electoral, elecciones de cualquier naturaleza o los actos diarios de docencia con exposiciones, con presencia de invitados de cualquier universidad o del país. Estamos muy preocupados, creemos que es necesario que actúen en el corto plazo, tanto organismos internos de la universidad u organismos foráneos, como la Fiscalía porque se trata de una violencia desatada que pone en tela de juicio el principio de la autonomía universitaria.
Las universidade venezolanas deben ser garantía de conocimientos, de formación, capacitación de profesionales que el país necesita y jamás permitir sus autoridades que en ellas seden protestas que alteren la atmósfera académica, de convicencia, paz que debe imperar en el seno de la universidad. Deben sager gerenciar mejos sus funciones.

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