BONDOMO
Es te planeta Tierra tiene una gran cantidad de mares que encierra grandes misterios y que invitan a ser cada vez más estudiados.
Al respecto se ha escrito, que partiendo de la existencia de un Big Bang (u origen cósmico y temporal de lo existente) los pensadores de distintas generaciones y conocimientos han querido ver en el origen de los mares, de la presencia de una gran condensación nebulosa, dónde abundaban los elementos básicos para la formación acuosa, es decir: hidrógeno y oxígeno.
El Atlántico, tiene 82 millones de kilómetros cuadrados de agua salada. Atravesado por una cordillera submarina, dorsal centro atlántico. Que puede verse como islote en Islandia. Del Atlántico y su misterios se han hablado sin cese desde hace milenios. Platón ubicó allí el continente de la Atlántida sumergido tras un seísmo. Al igual que el Pacífico su carácter templado facilita la vida. De sus aguas surgen enigmas de seres gigantescos como el reciente caso de los calamares gigantes canarios.
El Índico, 73 millones de kilómetros cuadrados de mar. Poseedor de una gran fosa abisal, la de Java. y poseedor de una destruida Isla de Krakatoa, engullida en 1883 por el volcán de su interior.
Formarse. com. no señala, que cada año el mar gana tierra unos 5 centímetros. La continua erosión de sus oleajes en las costas provocan los dibujos de nuestros continentes. A veces se trata de un proceso lento, millones de años moldeando las zonas litorales. Pero igualmente peligrosas, pues en la historia se han dado casos de aldeas de pescadores que han terminado por ser engullidas totalmente por el mar. De todas formas estos serían los peligros menos importantes que nos depararían los océanos, los hay más voraces, rápidos y violentos.
Icebergs, productos de rupturas de las masas glaciales de los océanos Ártico y Antártico. Kilométricas islas flotantes de macizo hielo que pueden tardar años en deshacerse, siglos. A su paso, esas demoledoras moles marinas son un peligro de puntiagudas formas para la navegación, uno de ellos hundió al Titanic. Y se les puede ver incluso deslizándose por el Atlántico Norte.
Maremotos: Producidos por las tensiones de las placas de la corteza terrestre que terminan afectando a la presión del agua que sostienen. Poco más se sabe de ellos.
Tsunamis u olas gigantescas: En el mar apenas son perceptibles. En zonas de costa pueden ser devastadoras devorando ciudades enteras a su paso. Java y Sumatra fueron testigos de estas enormes olas cuando en 1883 más de 36.000 ciudadanos de sus litorales perdieron la vida. 60.000 almas portuguesas corrieron idéntica suerte en 1775, bajo olas de más de 17 metros de altura y unas velocidades de casi 100 km/h.
Huracanes: resultado de tormentas cuyos vientos alcanzan más de 118-130 km/h. Produciendo oleaje y espuma marina de considerables proporciones. Suelen formarse en zonas cálidas. Aún estamos intentando olvidar los daños del huracán Micth.
A todo ello se agrega, que el celacanto un verdadero fósil viviente del que pudieron partir los primeros cambios hacia nuestra evolución mamífera fue capturado en Indonesia, dando por sentado que no estaban desaparecidos sino protegidos en las grandes fosas abisales. Salteado de infinidad de islas volcánicas y exóticas. En ellas cientos de relatos de antiguas civilizaciones que dormitan en las profundidades de este Pacífico templado.
El Antártico, 35 millones de kilómetros cuadrados, cercano al Polo Sur. Plagado de peligros como los icebergs, continuos desgarros de sus grandes masas heladas hacen casi imposible la vida en él. Ronda casi los -30 grados centígrados.
El Atlántico, 82 millones de kilómetros cuadrados de agua salada. Atravesado por una cordillera submarina, dorsal centro atlántico. Que puede verse como islote en Islandia. Del Atlántico y su misterios se han hablado sin cese desde hace milenios. Platón ubicó allí el continente de la Atlántida sumergido tras un seísmo. Al igual que el Pacífico su carácter templado facilita la vida. De sus aguas surgen enigmas de seres gigantescos como el reciente caso de los calamares gigantes canarios.
El Índico, 73 millones de kilómetros cuadrados de mar. Poseedor de una gran fosa abisal, la de Java. y poseedor de una destruida Isla de Krakatoa, engullida en 1883 por el volcán de su interior
El Pacífico, 181 millones de kilómetros cuadrados le convierten en el más grande depósito de agua de nuestro planeta. Las fosas marinas más profundas se hallan en él. Es ahí dónde la Ciencia cada día descubre nuevos y extraños seres vivos de los cuales no se conocía su existencia real. El celacanto un verdadero fósil viviente del que pudieron partir los primeros cambios hacia nuestra evolución mamífera fue capturado en Indonesia, dando por sentado que no estaban desaparecidos sino protegidos en las grandes fosas abisales. Salteado de infinidad de islas volcánicas y exóticas. En ellas cientos de relatos de antiguas civilizaciones que dormitan en las profundidades de este Pacífico templado.
La parte médica está interesada en descubrir las influencias de la Luna y las mareas en el comportamiento de los animales. La genética retrocede a los orígenes marinos para encontrar el momento cero. Una ciencia empeñada en hallar respuesta puede... encontrarlas. Mientras esto sucede las aguas siguen ganando tierra. La vida evolucionando libremente lejana a los ojos de los caminantes de la corteza terrestre, que bastante tienen con preocuparse al ver como esa maravilla acuosa que le rodea se vuelve impetuosa e impredecible. Haciendo nacer una última ciencia, la literaria y artística
"Desde hace siglos, miles de marineros de buena parte del mundo han contado fábulas increíbles sobre unos mares "que brillaban en la oscuridad hasta allí donde llega la vista

Se comenta que desde hace siglos, miles de marineros de buena parte del mundo han contado fábulas increíbles sobre unos mares "que brillaban en la oscuridad hasta allí donde llega la vista". Son historias que han pasado de la leyenda a la más pura realidad después de que el fenómeno haya sido fotografiado por primera vez desde un satélite.

Hasta el capitán Nemo a bordo de su 'Nautilus' describió perfectamente uno de estos 'mares brillantes' en el libro '20.000 leguas de viaje submarino', escrito por Julio Verne en 1869. "Era un 'mar de leche', una balsa de agua que brillaba en la oscuridad", decía. Los científicos todavía no han logrado explicar totalmente el fenómeno, pero un satélite de Defensa estadounidense ha conseguido tomar las primeras imágenes de estos misteriosos brillos, lo que proporcionará a los científicos material para estudiar durante los próximos años.

Las imágenes, tomadas en 1995 y publicadas ahora por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', muestran un área de unos 250 kilómetros de largo y una superficie de 15.400 kilómetros cuadrados del Océano Índico, cerca de las costas de Somalia, que brilla de forma extraordinaria. El fenómeno se produjo durante tres noches consecutivas en el mes de enero, y además de desde el aire -con el satélite, a 800 km de altura- fue también visto por un barco británico, el SS Lima, que transitaba la zona.

Desde que se tomaron las fotografías, científicos de todo el mundo tratan de dar respuesta al enigma. Por el momento, la hipótesis que toma más fuerza es que se trate de florecimientos de bacterias luminíferas, probablemente las Vibrio Harveyi, que viven asociadas a algas. Estas criaturas podrían producir un brillo continuo muy diferente de los flashes breves y a intervalos que producen los dinoflagelatos, muy comunes en grandes cantidades de agua.
El equipo de expertos que sostiene esta teoría, liderado por el doctor Steve Miller, del Laboratorio de Investigación Naval de California, asegura que para que el brillo del agua sea visible desde 800 kilómetros de altura, la zona debe tener una población extraordinariamente grande de estas bacterias.
Sin embargo, los científicos no han podido corroborar esta teoría, que por el momento es apuntalada por muchos y criticada por otros. El hecho de que, diez años después de tomar las imágenes, los investigadores todavía no hayan logrado dar una respuesta exacta al fenómeno demuestra que las profundidades del mar son uno de los lugares del planeta menos estudiados´

* sobrenatural.net.